La casa entre olivos se encuentra inserta en una zona de olivares en la campiña andaluza, un paisaje típico del sur de España. Siguiendo la trama lineal de este tipo de cultivos, la vivienda adquiere el mismo ritmo y dirección en cubierta, integrándose en la geometría del enclave. Para el diseño de la misma se escucha a la tradición arquitectónica del lugar, teniendo en cuenta el clima mediterráneo. Por ello, aparece una construcción blanca, que busca evitar las ganancias térmicas, y que genera sus espacios principales en torno a una serie de patios y aperturas que huyen de la incidencia solar directa. Se busca también una orientación de estancias según sus necesidades, siempre protegidas por retranqueos y la presencia de la vegetación existente, según su posición.
Se trata de una vivienda modular que responde a una simbiosis de módulos de 4,5x4m, los cuáles se complementan entre sí creando una secuencia de espacios destinados al descanso y disfrute de los habitantes de dicha vivienda. Se escoge un módulo que puede funcionar por sí solo como núcleo habitacional, a la vez que combinarse para la creación de espacios mayores. La agrupación de estos módulos busca la generación de distintas atmósferas dentro de la vivienda, donde la búsqueda de iluminación natural es una de las premisas en los espacios principales de la vivienda.
En cuanto a la asociación de dichos módulos, se agrupan generando una secuencia de bandas longitudinales Norte-Sur, las cuáles generan una forma arquetípica en su sección y envolvente, lo que permite una personalización y caracterización de cada uno de los espacios interiores que bajo ella se albergan.