El proyecto consiste en la ampliación de una escuela infantil, que necesitaba incrementar sus instalaciones con dos nuevas aulas y un baño. Al igual que en el edificio original, las dos nuevas aulas aparecen conformadas por dos volúmenes independientes en forma de cubo, que se orientan al sur buscando la mejor incidencia solar. Como una sábana que lo cubre todo, un plano de hormigón visto unifica los espacios que quedan entre los dos volúmenes blancos y la preexistencia, para así albergar los nuevos accesos y espacios servidores. Buscando la flexibilidad en el programa, el baño y el cambiador se sitúan conformando una pieza de servicio entre las dos aulas, permitiendo la conexión de las mismas.
Como en un juego de niños, la intervención surge de la estrategia de la diseminación de cubos en planta, lo que genera unos espacios intersticiales de relación entre los mismos. Es esto lo que ocurre en su nuevo acceso, donde se genera un espacio de transición entre el exterior y el interior del edificio. Cada uno de los cubos que articulan el proyecto se entiende como un sólido al que sustraerle parte de su materia. De este modo se pone en valor el vacío, es decir, se busca el espacio habitable dentro del mismo, que en este caso son los espacios destinados al uso docente. Todo ello se realiza a través de una búsqueda constante de la luz natural, entendiéndola como uno de los materiales con el que se construye dicho espacio.
La propuesta de intervención se asienta sobre los valores de sostenibilidad y salud, ya que supone una arquitectura que busca la interacción con el exterior de forma estratégica para el bienestar de los usuarios. Para ello, se busca la orientación norte-sur, por lo que se abre de forma controlada al norte para dotar estos espacios de enseñanza de una luz difusa e indirecta, a la vez que se abre al sur para un mayor soleamiento y disfrute, pero con un volumen que consigue proteger al usuario de la incidencia solar. Además, se busca la integración demateriales locales, de forma que consigue minimizar el impacto de su proceso de construcción.
Por último, este proyecto de ampliación se posiciona en torno a la innovación programática, ya que parte del modelo existente para conseguir nuevos espacios de aprendizaje enlazados por nuevas relaciones con el edificio y su exterior. Esto consigue una forma de enseñanza más vinculada a la naturaleza y con un carácter más colaborativo.
The project consists of the expansion of a nursery school, which needed to increase its facilities with two new classrooms and a bathroom. As in the original building, the two new classrooms are made up of two independent cube-shaped volumes, which face south to maximise sunlight. Like a sheet covering everything, a flat concrete surface unifies the spaces between the two white volumes and the existing building, thus accommodating the new entrances and service areas. Seeking flexibility in the programme, the bathroom and changing room are located between the two classrooms, allowing them to be connected.
As in a children’s game, the intervention arises from the strategy of scattering cubes across the floor plan, which generates interstitial spaces of connection between them. This is what happens in the new entrance, where a transitional space is created between the exterior and interior of the building. Each of the cubes that articulate the project is understood as a solid from which part of its material is removed. In this way, the void is highlighted, that is, the habitable space within it is sought, which in this case are the spaces intended for teaching use. All this is done through a constant search for natural light, understanding it as one of the materials with which this space is constructed.
The proposed intervention is based on the values of sustainability and health, as it involves architecture that strategically seeks interaction with the outside world for the well-being of users. To this end, a north-south orientation is sought, opening up in a controlled manner to the north to provide these teaching spaces with diffuse, indirect light, while opening up to the south for greater sunlight and enjoyment, but with a volume that protects users from the sun’s rays. In addition, the integration of local materials is sought, thereby minimising the impact of the construction process.
Finally, this extension project is based on programmatic innovation, as it builds on the existing model to create new learning spaces linked by new relationships with the building and its exterior. This achieves a form of teaching that is more closely linked to nature and has a more collaborative character.